Son un tratamiento innovador con resultados asombrosos. Aportan de nuevo la elasticidad, flexibilidad y movilidad que se pierde con el paso del tiempo.

¿Para qué se utilizan las infiltraciones?

Sirven para tratar problemas como:

Neuroma de Morton, artrosis, tendinitis de tibial posterior, bursitis, fascitis plantar, espolón calcáneo, fibrosis post-operatoria, entre otras.

Aplicamos infiltraciones de colágeno, corticoides y anestésicos.

El colágeno es una proteína natural que se encuentra en la piel, ligamentos, tendones, huesos y otros tejidos conectivos en el cuerpo humano. Al pincharlo en nuestro pie confiere a nuestros tejidos y órganos la elasticidad, flexibilidad y resistencia que se pierde con el paso de los años. Se suelen hacer de 4 a 10 sesiones como máximo. 

Dependiendo de cada caso, podemos combinarlo tanto con anestésicos locales como con otras sustancias y medicamentos como pueden ser corticosteroides o sustancias homeopáticas, y todo encaminado a favorecer su recuperación en el menor tiempo posible.